Es lunes otra vez, y siendo sincero, desde que publiqué mi primer post, no he dejado de esperar impacientemente el momento de publicar el siguiente, intuyo que será por la felicidad que me trajo este blog de haber comenzado con este nuevo proyecto cibernético, y así, comenzare con este sueño que poco a poco se hace realidad expresando en esta pagina todo lo que siento y lo que llevo dentro de mí, intentando y buscando la manera de que el interés del lector no caiga en el aburrimiento.
Me dejaré de preámbulos e iré con la primera historia.
“Busqueda de trabajo”

Hace un par de semanas, al saber que se terminarían las vacaciones y con esto las salidas en abundancia a la playa, las discotecas y la fácil manera de encontrar un lugar para poder pasar un rato de buena diversión vacacional, me puse a pensar, con mi nuevo horario de clases en mano, que mis mañanas serian muy aburridas si no encuentro nada que hacer en ellas, no voy a mentir diciendo que no pensé en dormir más de la cuenta ya que mi horario se situó a las tardes de lunes a viernes, pero descarté esa opción al caer en la reflexión que seria un reverendo “flojo” y “conchudo” al ver a mis dos hermanos levantarse temprano a hacer sus labores cada uno.(mi hermana menor estudia psicología en la USMP y mi hermano mayor en ISIL aparte de trabajar en el BCP) Así que me dispuse a introducirme en la tan anticuada búsqueda de un trabajo.
Lo primero que hice fue una lista del proceso de seleccionar un trabajo digno para mí y aquí la lista:
- Tipear mi curriculum
- Tomarme una foto carnét para el curriculum
- Imprimir el curriculum
- Comprar “El comercio”, los domingos
- Elegir los lugares de trabajo en el suplemento “empleos”
- Hacer una ruta con los destinos de cada día
- Mandar correos electrónicos a las empresas
- Prender una velita a la virgencita
- Sacar copias al curriculum tipeado
- Emprender el viaje a la búsqueda
Y así lo hice hace unas semanas atrás, cada domingo y lunes, mentiría al decir que tuve suerte en la primera semana, nadie me llamó, pensé que a la próxima semana tendría más suerte, me llamaron dos empresas, la primera de éstas me entrevistaron al día siguiente que deje mi curriculum, hasta ese momento no sabia de que trabajo se trataba, el aviso en el diario era el siguiente: “¿necesitas trabajo?, es tu oportunidad, sueldo en dólares, empresa de prestigio, bla bla bla bla…”, y aunque en la entrevista opté, intrigado, por preguntar de que se trataba el trabajo, no me respondieron, fue en vano, jamás me dijeron, así que regrese a casa a esperar al día siguiente para mi capacitación.
Yá en casa, recibí una llamada de “TEPSA”, para citarme a una entrevista de trabajo para counter de boletos, y ¿adivinen que? Lo cancelé por la capacitación del trabajo del “aviso intrigante”. Cuando colgué no sabía lo que acababa de hacer, y me puse a dudar.
Al día siguiente en la capacitación del trabajo del “aviso intrigante”, estaba decidido a preguntar de que se trataba el trabajo que me hizo cancelar una entrevista con una empresa de prestigio, pero por segunda vez, intento fallido, al preguntar y repreguntar sobre el trabajo que desempeñaríamos los aspirantes al trabajo, se nos esquivaba la pregunta con una simpleza extraordinaria y nosotros súper incrédulos nos esperanzábamos en que el sueldo seria razonable para todos nosotros (nos hablaban de ganar mas de 3 mil soles mensuales). En la capacitación no solo habían jóvenes con poca experiencia laboral como yo, éramos algo de 25 personas las que habían quedado elegidas para la capacitación, incluyendo en éstas, profesionales como psicólogos, educadores y comunicadores sociales. En ésta capacitación pude hacer amigos con los que, al igual que a mi, nos intrigaba saber a que nos estábamos metiendo, pero ninguno sabia la verdad de este misterioso trabajo, que no parecía malo por la infraestructura de su local situado en la avenida la marina.
Más dudas, al día siguiente, jueves, pensé que se terminarían las dudas, cuando llegue al salón de capacitación solo había la mitad de los que asistieron el día anterior, los demás se desanimaron, pensé que todo era muy raro, pero no perdía nada al asistir a esa capacitación – nooo! Me equivoco, ya perdí una oportunidad – igual ya estaba cancelada la oportunidad en “TEPSA”.
Llego el día viernes, quedamos solo 6 personas y nadie sabía aún de qué se trataba, nos habían capacitado con dinámicas de grupo, pero nada más. Ese día nos comunican que nos hablarían de las formas de pago y del empleo a participar, por fin mis dudas se desvanecerían en el transcurso de esa última capacitación.
Para la sorpresa de todos los presentes en la capacitación, nos estaban preparando para nada menos que la “matricula de lectura veloz”, que por cierto es bastante cara y sobrepasa los 1000 dólares, (aquí le encontré la razón por la cual ganaríamos tanto dinero) me quede helado y con la boca abierta de ver que nos habían estado preparando para eso, la oportunidad no era mala, pero les explico: no había básico, ganábamos por comisiones nada mas, o sea por matriculas hechas, aquí la pregunta y reflexión: ¿quien va a pagar por un curso de “lectura veloz” más de 1000 dólares? … Y si hay personas que se matriculan, o son muy pocas o nadie lo hace, no es algo necesario, el trato era que debiamos hacer una meta de 9 matriculas semanales, cosa que es imposible, y así ganar esa suma de dinero, de lo contrario no ganarías ese monto sino lo que te perteneces a tu movilidad. Y a esto se le suma que para poder ingresar a la empresa, como un examen de ingreso, tendríamos que llenar un talonario de 150 posibles personas que se matricularan. ¿Es o no una estafa?, Salí desganado ese viernes y me pregunte que habría sido con “TEPSA”.
El día miércoles de la semana siguiente me encontré con un amigo del barrio, y le conté esta anécdota, ahí me entere que “TEPSA” pagaba 1200 soles a los part.-time.
Aun sigo buscando trabajo, aunque he tenido entrevistas en casi ya 20 empresas no me doy por vencido, he ganado experiencia en todo tipo de entrevistas de empleos que van desde la venta de Biblias en el cementerio hasta las transnacionales como saga Falabella, y pienso que quizás no es mi día aun, y seguiré comprando “El Comercio” los domingos, y seguiré imprimiendo y mandando mi curriculum a mil correos, y seguiré haciendo rutas diarias de empleos, hasta que consiga un trabajo que se adecue a mí. Mientras que en el Perú se sigue estafando a miles de personas semanalmente.
Cris R. Cossio